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Familia

Ahora tenemos un futuro

Hermanos Moses, 19-21, Haití

Emmanuel y Emmanuela (de 19 y 21 años de edad) son unos hermanos que han vivido en nuestra casa St. Helene desde el 2004 cuando aún eran niños pequeños y tenían 7 y 9 años de edad, ellos nacieron en los barrios pobres de Puerto Príncipe en un distrito llamado Cite Soleil o en español "Ciudad del Sol" Este no es un lugar donde la gente quiere vivir. Está abarrotado y lleno de basura y las condiciones de vida son insalubres. No hay acceso a la electricidad ni al agua potable y los vientos e inundaciones siempre afectan las casas de lona mal construidas.

Cite Soleil es controlada por las pandillas que actúan violentamente y, a menudo los civiles son víctimas del fuego cruzado. El tráfico de drogas, las calles inseguras, el acceso limitado a los alimentos y al agua, y la esclavitud moderna, están muy presentes en este barrio pobre situado en el extremo occidental de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture. Es aquí donde Emmanuel y Emmanuela y sus dos hermanos mayores compartieron una casa de una habitación con su padre y madre. Cuando su madre murió, la situación que de por sí ya era difícil, hizo que su padre ya no pudiera cuidar de sus hijos. Imagínese tratar de criar a cuatro hijos en una zona donde cada calle es controlada por una banda diferente, bandidos que esperan a la atacar.

Hubo un tiempo donde incluso cruzar al otro lado de la calle podría causar un ataque. La escalada de violencia cuando las pandillas se declararon la guerra unos con otros e incluso comenzaron a aprovecharse de la gente común. Era un lugar donde incluso los niños se estaban involucrando en cosas horrendas. Había tiroteos casi todos los días. Debido a la inseguridad, el padre de Emmanuel fue en busca de una solución para sus hijos. Empezó a preguntar a la gente en la comunidad si había organizaciones de ayuda y protección para su familia y los niños más pequeños. Finalmente, le preguntó a las Hermanas de la Caridad. Las Hermanas de la Caridad estaban muy preocupadas y solicitaron la admisión de Emmanuel y su hermana Emmanuela a la familia de NPH. Fueron recibidos con los brazos abiertos y llegaron a la casa St. Helene, el 12 de julio de 2004.

Es costumbre en Haití que los jóvenes visiten a su familia durante los periodos de vacaciones. Emmanuel y su hermana fueron a visitar a su familia en 2014, después de que Emmanuel se graduara del noveno grado y Emmanuela estaba en 11º grado. Los hermanos estaban emocionados de ir a visitar a su padre. Ellos dijeron: "Echamos de menos a nuestro padre y lo queremos mucho". Ellos entienden el regalo increíble que les dio asegurándolos en un lugar como NPH.

Their father Gamanuel, had found a job unloading and loading trucks and had been taking care of himself. One day during their time with him, he went to work. He was gone all day and when nightfall came, Emmanuel and his sister began to worry. They tried to call their father on his cell phone but there was no answer. They were upset and when morning came and he still wasn’t there, they went to the United Nation’s base to make a statement. The UN searched the part of the city where their father worked. They would have done it themselves but it is a dangerous area. Three days of worrying and tears later, the UN came to Emmanuel and Emmanuela saving they had found the body of their father. He was found with bullet wounds in his chest and scuff marks on his hands and arms, indicative of a fight.

The UN had a hard time getting the body out of the gang ridden area due to shooting and one of their troops who was driving, actually was shot in an exchange of bullets. This experience which would shock any of us to the core, was handled with tremendous strength and fortitude by Emmanuel and Emmanuela. They are thankful for their NPH family and continue to lean on their brothers and sisters, and caregivers for guidance, prayer, and hope. Emanuel said, “We learned so much by living together. We learn to help one another; with school work, or studying. We dance together, go to church together, comb each other’s hair, play and participate in home activities together. We are a family”. It is encouraging to see our children and youths build each other up and use the foundation of friendship and family that we at NPH strive to build for them.

When asked about their future plans, Emmanuel said that he would like to be a singer and craftsman, “To bring beauty into this world.” Emmanuela would like to be a doctor and she wants to save lives because as she put it, “I don’t want to see anymore unnecessary suffering because too many people suffer from not having access to a doctor. We need more doctors to help these people”. They both expressed that with the support of their NPH family they believe they can accomplish their goals and make the world a better place. Because Emmanuel and Emmanuella have both graduated from ninth grade, they are no longer living at the St. home; both are currently living in a house that NPH Haiti rents for them and the organization is also provides them with money for food, education fees and materials, to buy what they need.

Emmanuel states, “I am always a very optimistic person, very positive and strong. My sister and I, we want to thank everyone for their support, and we want people to continue to provide places for kids like NPH in Haiti. Without this organization, my sister and I would have been consumed by violence, either as participants or victims. We have seen the destruction that gangs and violence cause in this world. We know kids who didn’t get the same chance we had in life. How do you thank someone for saving your life? What NPH has done for us in the past has made our tomorrow possible”.

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