The Power of Love
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El poder del amor

Yoan, 4, República Dominicana

Hace menos de un año, Yoan llegó a NPH, y es la prueba de uno de nuestros pequeños milagros. Cuando llegó a nosotros padecía malnutrición, sub desarrollo y estaba aterrorizado. Con cuatro años era incapaz de caminar o de hablar, y estaba profundamente deshidratado y congestionado hasta tal punto que respiraba con dificultad y siempre tenía fiebre. Las dos primeras semanas las pasó en la clínica donde el personal médico pudo tratarlo y recuperarlo antes de integrarlo en la comunidad de niños de NPH, su nueva familia. Los cuidadores del hogar fueron muy cuidadosos en para asegurarse que Yoan se familiarizara con ellos. Desde los primeros días pudimos observar la inmediata conexión entre Yoan y sus cuidadores.

Una vez finalizada su estancia en la clínica Yoan fue trasladado a la casa San Matías, nuestra casita para niños especiales, porque detectamos que no podía hablar con cuatro años. Necesitaba un poco más de atención y cuidados de lo habitual, así que su traslado a San Matias fue la mejor opción. Muchos de nuestros niños mayores conectaron emocionalmente al instante con Yoan y pasaban todo su tiempo libre con él en San Matias o simplemente paseaban con él por los alrededores del hogar, para que se fuera familiarizando con su nuevo entorno. 

Sin embargo, nuestra terapeuta nunca se convenció de que Yoan necesitaba cuidados especiales. Tenía la certeza de que Yoan podía funcionar normalmente y se propuso demostrarlo. Un día cuando Allison (terapeuta) estaba trabajando con Yoan pasó un gato y pronunció suavemente la palabra “miau”. Al cabo de una semana podía incorporarse solito y caminar apoyándose en una silla o una pared. A todas las personas que se habían implicado con Yoan se les ensanchó el corazón y se sintieron muy orgullosos.

Después de estos primeros logros Yoan siguió mejorando y progresando hasta que se tomó la decisión de que sería más beneficioso para él trasladarlo a la Casa Santa Lucia, donde están nuestros niños más pequeños. A los tres meses hizo un cambio enorme y dio sus primeros pasos sin ayuda alguna. Según su encargada su cara se iluminaba con cada nuevo paso que hacía, como enorgulleciéndose de su logro, lo que le impulsaba a continuar andando y mejorando.

Al cabo de casi nueve meses desde su ingreso en NPH, Yoan se ha convertido en uno de nuestros niños milagro. Aunque todavía tiene que mejorar mucho, la realidad es que es capaz de conversar y andar distancias largas. Visita de vez en cuando la Casa San Matíass y cuando mira hacia atrás y ve su antigua cama dice: “esta era mí cama”. Es un niño muy sociable, cuando llegó era muy tímido y no quería comunicarse con nadie. Ahora le encanta repartir besos y verse con sus amigos.

La historia de Yoan demuestra cuanto se puede conseguir con la fuerza del cariño. Para ayudar a Yoan o a cualquier otro niño de NPH, considera la posibilidad de apadrinar a un niño de NPH.

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