El espejo de NPH: Ana Mas

Hoy en el Espejo de NPH presentamos esta entrevista con Ana Mas. Hablar de Ana es explicar toda una referencia del voluntariado. Es hablar, no solo de voluntad y compromiso, si no de constancia, realidad y de hechos contrastados con el bienestar de los niños de la Republica Dominicana. Podríamos decir que, aun siendo un caso atípico, pues aunque tuvo sus inicios, en una edad ya bastante adulta, es todo un ejemplo que nos guía y que hoy nos sigue encandilando.

Testimonio Dominicana | Voluntariado NPH Spain

¿Dónde realizaste tu actividad profesional?

Estuve hasta los 55 años trabajando en dos multinacionales realizando tareas administrativas.

¿De dónde te viene la pasión por la música?

Mi padre era músico y me enseñó solfeo, a cantar, a afinar la voz y también tuve una profesora de canto. Compaginé con el teatro. Estuve 15 años en la coral de Horta y hará unos 20 años que estoy con la Opera de Sabadell como soprano del Coro

¿Cuál es tu primer contacto con América y el voluntariado?

Mis inicios tienen un nombre: Seve, mi nieto (hoy tiene 18 años) que fue adoptado por mi hija Aida en la República Dominicana y cuando la acompañé al primer viaje a ese viaje, me di cuenta de la verdadera realidad de las criaturas que allí vivían. Aquí nació mi necesidad de entregar una parte de mi vida a ayudar al prójimo, en especial a los niños desamparados.

¿Cuándo comienzas a realizar tu voluntariado

A través de una ONG llamada Niños del Camino, donde tuve la oportunidad de realizar tres años de voluntariado en Santo Domingo durante periodos de tres meses cada año (de setiembre a diciembre). Yo, entonces, ya tenía 56 años.

¿Cuándo conoces NPH?

Precisamente ese tercer año contacte con el director de NPH en Dominicana, Kieran Rigney, excelente persona, humanitario, sencillo y siempre disponible para comentarle cualquier problema, el cual me influyó en las decisiones futuras. Me atrajo mucho la labor que estaban desarrollando con los niños de la calle.

Cuando volví a Barcelona contacté con Xavier Adsará, que hacía poco que se había incorporado como responsable de la Fundación en España y a partir de entonces la colaboración fue continua y definitiva.

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¿Qué me dices de tu primer viaje a República Dominicana como voluntaria de NPH?

Me ofrecí para ayudar en tareas administrativas. Ayudaba a pasar todos los datos médicos de los niños, a soporte clínico y a todo aquello en que podía ser útil. No me importaban las tareas, si con ello me sentía tan útil.

También desde mi pasión por la música, recuerdo con mucho cariño, la creación de un coro con los niños (llamado cariñosamente el grupo de los “chinitos”) que nos ayudó mucho a compartir el entusiasmo y la emoción cuando participábamos juntos en los ensayos y fiestas.

Fue una experiencia inolvidable.

En mi recuerdo queda a todos los niños, “Mis niños”, cantando aquella melodía que yo les había enseñado, el Do-re-mi… de Sonrisas y lágrimas viendo sus ojos de felicidad.

Pude observar que con la música favoreció mucho la unión, la camaradería, el entusiasmo y el trabajo en equipo de todos esos niños que les brillaban los ojos cuando sabían que tocaba cantar.

Explícame más cosas de tus estancias en Santo Domingo

Los 7 años consecutivos que seguí acudiendo de voluntaria a NPH, fueros de los mejores de mi vida, donde pude apreciar la constante mejora de las condiciones en favor de los desamparados, gracias a la labor inconmensurable de NPH con niños. Los dos primeros años me alojé en la casa de voluntarios antigua, luego en la nueva y los dos últimos en el hospital.

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¿Cuál fue tu último viaje?

Fue en 2013 y antes de marchar, en diciembre, lloré de alegría y de emoción cuando todos los niños de allí, de manera sorpresiva, me regalaron una sábana que habían dibujado con todas sus manos pintadas y una frase que siempre llevo conmigo “Muchas gracias Ana, que Dios te bendiga”.

 ¿Tienes algún niño apadrinado?

Sí, tengo un niño apadrinado, que tiene secuelas de parálisis física y cerebral. Estaba tirado por la calle y conseguimos que entrara en la Fundación. Tenía 5 años, ahora tiene 13.  Por desgracia no puedo mantener contacto con él, pues ni habla, ni anda, ni conoce, pero siempre pido a los voluntarios fisioterapeutas que me vayan informando de sus progresos y de su situación.

Cada vez que he ido a NPH Rep. Dominicana, he estado en contacto con él, paseándolo con la silla de ruedas y cantando con otros niños a su lado.

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¿Y después, que hacer ahora?

Quería seguir colaborando con la Fundación y hablando con Xavier, dediqué unas horas a la semana y así seguir ayudando en labores administrativas y sobre todo en las traducciones de textos en francés en especial para Haití

Actualmente colaboro y gestiono todo lo referente a los temas de voluntariado en la oficina NPH España: mantenimiento de la web, entrevistas y selección de voluntarios, mantenimiento información, seguimientos de los voluntarios en Hogares NPH.

¿Alguna cosa más, que desearías comentar?

Soy una persona privilegiada y agradecida por haber tenido esta oportunidad de ver este progreso continuado con los niños de los Hogares de NPH. Pero me gustaría destacar que todo ello no hubiera sido posible sin toda la ayuda que nos han proporcionado estos tiempos Padrinos, Donantes y voluntarios. Espero y deseo seguir siendo “Notario” de la continua mejora.

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