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Huracán Matthew devasta Haití

El huracán parece que se está alejando, pero los daños y consecuencias se han quedado en Haití. Ahora más que nunca tenemos que ayudarles!

Comunicado del Padre Rick Frechette - Haití

 

¨Estaba fuera de Haití desde el 25 de septiembre en un retiro en Connecticut, en el Monasterio Familiar Sagrado, también planeaba asistir en un evento en el Teatro La Scala en Milán, en benéfico del nuestro hospital St. Damien. 

 

Cuando el retiro terminó el viernes y vi las noticias del huracán acercándose a Haití, decidí volver a Haití por la urgencia, en vez de ir a Milán. Me sentí mal por todo el trabajo y planes puestos en el evento benéfico de NPH Italy Fondazione Francesca Rava.

 

Consulté una vez más las noticias sobre el huracán, y resultó que el huracán Matthew se dirigía más hacia Jamaica que hacia Haití. Así que al final partí para Milán como tenía planeado. 

 

Matthew cambió de nuevo su curso en los siguientes días y volvió a amenazar Haití, así que interrumpí mi viaje, y viajé de Milán a Madrid a Santo Domingo. 

 

Kieran y Susana (de NPH República Dominicana) me recogieron, y tras una parada en su casa, condujimos cinco horas bajo una fuerte tormenta hasta la frontera de Haití, en Malpasse. Estabamos allí el martes a las 7am. 

 

Hacía mucho viento, estaba oscuro y llovía, Raphael ya estaba esperándome a 1 km en la parte haitiana. La frontera estaba cerrada, y éramos el único coche y yo la única persona intentando cruzar el paso cerrado – gracias a Kieran y Susi en la parte dominicana, y a los contactos de Raphael en Haití.

 

Al parecer nadie quería conducir en medio de un huracán. Yo tampoco, pero mi lugar estaba con mi familia haitiana. Crucé los kilómetros que separan ambos países en una moto, empapado por la lluvia, intentando agarrar un paraguas y con mi equipaje en mis rodillas. Era la única manera. 

 

Port-au-Prince estaba inundado y dañado. Ayer estuvimos todo el día repartiendo agua, comida y productos en los barrios pobres donde trabajamos. Revisamos todo lo que teníamos en nuestros almacenes para ayudar a los que más lo necesitaban, identificamos a los que nos necesitaban más urgentemente, incluyendo a nuestros universitarios que viven en la ciudad y hermanos mayores. 

 

En las noticias se puede ver toda la devastación en el sur/sureste de Haití. El desastre allí es inimaginable y peor que en Port-au-Prince. 

 

Todavía no tenemos noticias de nuestras escuelas de St. Luke o de nuestros trabajadores en Les Cayes, Jacmel o Jeremie. Lo que es peor, es que el puente cercano a Leogane se derrumbó dejándonos sin comunicación con el otro lado. Al terminar este comunicado estaré viajando con dos grupos para visitar estos sitios de St. Luke, así poder ayudar con todos los daños. Solo tendremos que averiguar como cruzar al otro lado sin el puente. 

 

En nuestro hospital de St. Damien nos estamos preparando para recibir a los pacientes con cholera. La cholera necesita solo 12 horas de incubación antes de que la persona empiece con los síntomas (de 12 horas a 5 días es el promedio de incubación). 

Gracias por el apoyo, la ayuda y todas las plegarias.¨ 

 

Comunicado de Gena Heraty, Directora de NPH para necesidades especiales

 

Por fin los vientos parecen cesar y podemos empezar a movernos. Muchos de nuestros trabajadores han venido a trabajar hoy y cada uno tiene una historia diferente sobre las consecuencias del huracán. Casas derribadas, techos quebrados, animales perdidos, propiedades destruidas… todas historias tristes. En nuestra casa principal en Kenskoff, St. Helene, hemos sido bendecidos ya que muchos árboles han caído, pero ninguno ha producido un daño irreparable.

 

Durante lo peor de la tormenta, parecía que Matthew era un dragón enorme destruyendo todo a su paso. Estábamos asustados de que los arboles cayeran encima de las casas y todos estábamos rezando para que no lo hicieran. Mientras caminábamos por nuestra propiedad esta mañana, no parábamos de pesar que los ángeles habían estado con nosotros. Algunos árboles han caído rozando las casas de nuestros niños, evitando por milímetros daños devastadores. En la parte baja de la casa, donde está la capilla, ha sido la parte más afectada y desastrosa, ¡por suerte es la única área donde no tenemos casas, hemos sido bendecidos! Los niños están alegres de poder salir fuera y empezar a recoger los remanentes del huracán.

 

Tenemos un desafío de ayudar a nuestros empleados y familiares que han sido afectados. Una madre viuda y sus cuatro hijos han perdido su pequeña casa y con ella todo lo que tenían. Otra mujer ha tenido que pedir refugio al ver como el techo de su casa desaparecía, dos mujeres trabajando en NPH están en la misma situación.

 

Si crees que puedes ayudarnos de alguna manera, por favor, hazlo, lo necesitan. Antes del huracán muchas familias no tenían dinero para comprar libros escolares, ahora ni siquiera para comprar comida.

 

En la casa tenemos que analizar todos los daños y cortar los árboles que son una amenaza para nuestras casas. No sabemos cuándo volverá la electricidad y tampoco cuanto durarán nuestros generadores, ya que el gasoil es limitado. Haití está de nuevo en crisis y toda la ayuda será muy necesaria.  

 

Si quieres ayudar a Haití puedes contactarnos o colaborar con una donación

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